Iba escribir una entrada poniendo algo así como “Este verano he estado un poco ausente en el blog porque me he ido de interrail, y mientras no he estado allí he hecho varias escursiones aquí”. Realmente, he tenido tiempo de sobra para escribir, y no puedo esconderlo porque, imagino que la gran mayoría de mis lectores (de esas dos o tres personas) son gente cercana. Mas bien amigas.
Pues bien. Para quien no lo sepa, en Julio estuve por donde vivo, hice escursiones con mis amigas, estuvimos en zumaia, en ordizia, en Larrun y en una playa de Iparralde…y después, el día tres de agosto, partí con Julen a recorrer en 21 días varios países de Europa.
Hemos visitado Amsterdam, Berlín, Praga, Budapest, Venecia y Lugano, asi que en cada sitio hemos pasado una media de tres noches.
El viaje ha ido muy bien, ha sido calmado, no ha habido ninǵun contratiempo grabe, y he desconectado; objetivo que quería cumplir.
Pese a eso he de decir que el viaje es un poco agotador. Teniendo en cuenta que en cada sitio hemos pasado 3 noches, la sensación de estar en movimiento era constante. A veces, a mi me entraba una especie de estres porque quería aprobechar al maximo esos tres o 4 días en cada sitio. Pero es imposbile. La primera estancia la coges con ganas, te levantas a las 8.30 de la cama y hasta las 12 – 01 no vuleves al hostal. Pero alfinal acabas reventado. Eso si, también lo disfrutas.
Por otra parte, es dificil captar la esencia del lugar en 3 o 4 días a menos que estés con alguien quien conoce ese sitio, quien ha vivido ahí y te pueda esplicar que sitios le gustan, cuales no y por qué. Me imagino que eso es bastante personal, y depende de los gustos de cada uno. Cuando hablo de “esencia” hablo de lo que para mi es importante captar, o lo que me gusta captar de cada sitio. Me encanta comer, por eso, cada vez que hemos estado en una ciudad diferente durante el viaje, nos hemos permitido el lujo de ir a comer a algún restaurante. Por ejemplo, las bolas de patata de Praga me han encantado, o el Gulash de Budapest, y los Kebasb de Berlín son geniales! A parte de comer, me gusta mucho obserbar a la gente, verlos moverse en su cotidianidad, en el mercado, tiendas, barrios…conocer un poco los hábitos de la gente, y os aseguro, que en tres días no da tiempo. Ese es el mayor fallo de este viaje.
Quizás se pueda si en esos tres días no dedicas ni uno a los monumentos mas importante de la ciudad, a los edificios emblemáticos, iglesias, estatuas…de esos sitios, pero os digo, que aunque no es lo que mas interesa en un principio, si no los ves, te da pena, y te da la sensación de que has dejado algo. Esas construcciones al fin y al cabo también son representativas.
De todas formas, nostros decidimos tomarnoslo con mas tranquilidad, sin tener que ver todo,y así a partir del primer día que estuvimos en Praga, lo hicimos mas relajado.
De todas formas, aunque de esta manera no conozcas la esnecia de cada lugar, en los trenes por ejemplo siempre hay oportunidad de conocer a gente. De amsterdam a Berlín tuvimos un encuentro de lo mas curioso con un Irlandes de unos 46 años. De Berlín a Amsterdam nos juntamos con una Alemana que sabía castellano, y nos dio su dirección para llamarle cuando queramos ir a su casa, y nos recomendo una paǵina web dónde encontrar gente que te acoge en distintos países. De Praga a Budapest compartimos vagon con un tio un poco borde y una chica muy simpática…y así. hemos conocido a gente, Mexicanas por ejemplo, que nos han hablado se su país, de la Gripe A! Ella pensaba que era mentira, no ha conocido ningún caso cercado de gripe A!. Conocimos a otra que odiaba a los alemanes, y a un suizo muy majo. A unos Españoles, menuda panda! …
Desde luego que he disfrutado del viaje, y si me preguntáis si lo volvería ha hacer, os diría que si, pero con estancias mas largas en cada sitio. Al fin y al cabo es viajar, algo que me enctanta.